Dicen los que saben de estafas, que los buenos estafadores políticos son personas que gestionan perfectamente los secretos, las falacias y las mentiras, que jamás puede darse una estafa si ciertas y determinadas informaciones no son silenciadas.
Es decir, es conditio sine qua non en la estafa que exista ocultamiento, zonas oscuras y secretos.
Ahora bien, ¿los políticos cuyo coeficiente de ocultación es más que evidente, se pueden considerar como estafadores políticos?
La respuesta a mi juicio, viene determinada por el hecho de si existe ánimo de lucro, sea este en forma de ganancia o de provecho, para sí o para terceros, y si para conseguir este, hubiesen utilizado engaño u ocultamiento bastante para producir en los ciudadanos error de manera que realizaran actos en perjuicio propio o ajeno.
Da lo mismo si para producir ese error o engaño se hiciera por sí mismo, o a través de testaferros mediáticos y hombres o mujeres de paja.
Y siendo de esta manera, desde luego, quien se comportara de esta forma es un perfecto estafador político.
No obstante, a veces este tipo de estafa política se empieza a producir desde el propio nacimiento de los partidos políticos, al ser el ocultamiento pieza fundamental para el control de los mismos, pues el desconocimiento por parte de afiliados y simpatizantes de los órganos directivos, políticos, económicos, e incluso de los Estatutos que rigen dichos partidos, hacen que estos se comporten como verdaderas sociedades mercantiles, en la que los dueños y poseedores de las acciones y por tanto los que detentan el poder sean los que marquen las directrices y objetivos que en general no coinciden con los que venden los testaferros que les representan, por muchos que estos hablen de transparencia y bolsillos de cristal.
Todos y digo bien, todos los políticos que se comporten de esta forma o fomenten estas prácticas, deben ser erradicados democráticamente de puestos de responsabilidad y representación pública, y dado que se puede considerar estos comportamientos como no éticos ni legales , deberían ser juzgados por ellos.
Es así que los sufridos ciudadanos seremos cómplices necesarios de estos estafadores políticos, sino sabemos reconocer a estos zascandiles para poder negarles el voto en las urnas, que al fin y al cabo es lo único les importa de nosotros cada cuatro años.
Arístides Rubio, un ciudadano de Telde




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